GLOSARIO NAUTICO

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Capear
Es el acto de disponer el aparejo de manera de mantener el barco lo más inmóvil posible durante un temporal navegando a barlovento, (aunque de hecho podamos estar derivando a sotavento). Las técnicas para capear pueden ser las mismas de una navegación normal con reducido paño y cuidando el modo en que cruzamos las olas. Si queremos capear sin nadie al timón debemos intentar ponernos al pairo mediante alguno de los métodos indicados a continuación.

Capa cerrada
Cuando se capea un temporal con las velas aferradas, es decir a palo seco (también llamado “a la Bretona”) . Algunos barcos se comportan muy bien de esta manera pero habrá que experimentar para hallar la mejor posición del timón que podrá ser al medio o desviado hacia una banda. Si no se timonea se espera que, en estas condiciones el casco asumirá por si solo una posición que le permita ceder más que ofrecer resistencia a las olas. La proa y la popa irán cayendo hasta que el barco adopte una posición adecuada para enfrentar mejor las olas.

Correr
Navegar con el viento en la popa es decir hacia donde él va. Si es posible conviene navegar solo con un foque o tormentín porque contribuirá eficazmente a mantener el rumbo.
Debe tenerse suficiente espacio sin obstáculos o peligros a sotavento. Téngase en cuenta que si el temporal es de corta duración, tal como un Pampero limpio, al correrlo estaremos más tiempo dentro de él pues lo estaremos acompañando.

Correr libre
Correr libre es correr sin frenar el barco mediante anclas de mar o estachas soltadas por popa. Al tener velocidad se tiene control y se puede cruzar las olas, pero también es posible barrenar tan rápido como para clavar la proa en la ola que nos precede (aumenta el riesgo de “irse por ojo”)

Correr con estachas o cabos soltados por popa
Correr temporales remolcando estachas o espías o anclas de mar, consiste en largar por popa cabos de 30 a 50 metros, con o sin elementos pesados atados en sus extremidades, de manera tal que el yate ponga la popa a las olas lo que contribuye reducir la velocidad y a mantener el barco en rumbo. El riesgo de este método está en reducir mucho la velocidad y que las olas nos alcancen por la popa encapillándolas.

Cruzar las olas
Para evitar el fenómeno apuntado precedentemente debemos tratar de atravesar las olas en forma oblicua orzando ligeramente cuando la misma está por alcanzar nuestra popa.

Enfrentar las olas
El casco nunca debe enfrentar las olas sino que debemos gobernar de manera de que tienda a ceder frente a ellas. Cuando enfrentamos directamente la ola con la proa o la amura el casco golpea violentamente con ellas haciendo peligrar la estructura, especialmente si es de madera. Es importante gobernar de modo que podamos tomar la ola en diagonales orzando y derivando lo necesario para lograrlo. Debe tenerse en cuenta que no siempre las olas vendrán desde barlovento y por tanto habrá una amura que será más favorable para evitar los golpes; si la derrota lo permite siempre es conveniente adoptar la mejor.

Fachear
Poner el velero proa al viento para detener la marcha.

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