MULTICASCOS

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¿Por qué no un catamarán?

¿Será tradicionalismo o falta de costumbre?

¿Tendrán alguna contra que sólo más adelante saldrán a la luz? Entonces,

¿por qué en el Río de la Plata no hay más multicascos?

Si se piensa en las ventajas de un catamarán, por ejemplo, llama la atención que se caracterizan por:
Poco calado. Piénsese en cómo se ampliaría la superficie navegable si el barco de uno calara sólo 40 o 60 cm. Las bellezas naturales de las desembocaduras del delta serían accesibles. Los destinos del fin de semana ya no se limitarían a Colonia, Riachuelo y San Juan.
Rapidez y seguridad en navegación.
Ausencia de escora.
Mucha superficie en cubierta, lo que implica gran comodidad en las actividades en cubierta (llevar mucha gente de paseo, a pescar, a tomar sol y bañarse, a practicar windsurf, canotaje, etc.).
Gran comodidad en el fondeo (fondeo estable), además de la posibilidad de buscar en refugio en lugares de poca profundidad y más reparados.
A lo anterior se agrega la posibilidad de embicar en playas. (Muchos multicascos en otros lugares del mundo, en vez de quedar en una amarra, “duermen” en la playa.)
Si todo esto es tan bueno, ¿por qué no hay más multicascos en nuestra zona?
Seguramente, también un catamarán tiene sus contras:
Son dos cascos, prácticamente dos barcos, cuando se trata de construir, pintar o reparar.
A misma eslora, hay mayor superficie, lo que se refleja en un mayor costo, cuando de pagar la amarra se trata.
Viran más lento.
Comparado con un monocasco de la misma eslora, los catamaranes más marineros, suelen tener menos habitabilidad, menor volumen de cabina.

Además, hay otra serie de críticas que se les hacen, que ya han sido refutadas por 50 años de navegación moderna en multicascos, pero que permanecen como mitos:
Tumban.
Son inestables.
Son menos marineros que un monocasco.
Seguramente si pretende crucerear en el “Playstation” o en cualquier catamarán de regata, estos mitos se verán confirmados, pero no es el caso de los modernos diseños de crucero, que han sido probados exitosamente por decenas de miles de navegantes de todo el mundo, en todo tipo de situaciones, desde hace casi medio siglo.

por Héctor de Ezcurra

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